miércoles, 30 de septiembre de 2015

Manuel y el vino

Manuel. Manuel es un  hombre de unos setenta y tantos. Manuel es un hombre con arrugas. Pero no con arrugas en la piel, con arrugas de sabiduría. Manuel es un hombre, como tantos hay que ha vivido una vida entre viñedos, entre campos, entre hombres. Manuel es un hombre que vende vino.

Pero no vende vino como cualquiera puede vender vino, llevando una buena marca, un nombre. Manuel vende experiencia, vende vida, vende momentos. Sus vinos llevan algo más, ese algo más que creo que debe haber detrás de un vino. La ilusión, las ganas, los momentos compartidos, el trabajo duro, los kilómetros. Hoy hablando con él decía: "Un buen chuletón y el vino de la casa, no hay mejor que eso". 

Y es que al final el vino es eso, desprendámonos de la vergüenza, del "entiendo" o "no entiendo" de vinos y disfrutemos. De lo que nos ofrencen, cada sitio, cada lugar, cada casa, cada pueblo, cada tierra, cada viñedo, cada vino. Disfrutemos. 

Manuel nos vende VINO.



lunes, 28 de septiembre de 2015

Los comienzos nunca son fáciles... pero sí bonitos

Para empezar este blog me gustaría poneros en situación. ¿Cómo empezó todo? ¿Qué nos trae hasta aquí? Y, antes que nada pedir disculpas, no soy escritora ni pretendo serlo, perdonen entonces mis torpezas.

Pues creo que es un cúmulo de cosas, qué nos lleva a elegir unos caminos y no otros. Todo se debe a situaciones que vivimos, decisiones que tomamos. ¿Cuál es mi primer recuerdo del vino? Quizás mi padre o tal vez mi abuelo, con su copa de vino en cada comida; los viajes en verano a la Alpujarra y mi padre comprando y probando en cada pueblo su mosto; o quizás esa película romántica que ves a los 13 años, como French Kiss o Un paseo por las nubes, esos viñedos eternos que nunca acaban. O quizás esas otras películas también románticas, o no tanto, en las que ellos y ellas beben un copa de vino mientras mantienen largas conversaciones. No sé porqué, no pueden dejar de venir a mi mente, ahora, nombres como Humphrey Bogart, Rita Hayworth, Jack Lemmon, Anita Ekberg, Marcello Mastroianni, tantos clásicos, tantas películas en blanco y negro, con copas de vino suspendidas en el aire. 

Entonces igual lo que me condujo hasta aquí fue el romanticismo, ese romanticismo que a todos en algún que otro momento nos seduce. Y no hablo del romanticismo ñoño, que ahora nos venden, si no de ese más profundo, del que nos conecta con otra persona, con un momento pasado, con la naturaleza. Porque al final que hay en un copa de vino, sino ese momento entre nosotros y la naturaleza, entre dos personas, entre dos momentos conectados entre sí por un recuerdo.

Pues con esa visión, pretendo empezar este blog, para unir todo eso, para seguir creando recuerdos, momentos, para unir situaciones y lugares y todo a través de una copa de vino. 

¿Me ayudáis a intentarlo?